Croquetas

Croquetas de Calabaza

Entre las muchas razones por las que el otoño es una temporada estupenda para la cocina, la calabaza merece un lugar destacado. La lista de recetas  que podemos preparar con ella es interminable, así que hemos decidido sumar una más: estas croquetas con calabaza, albahaca y tomate seco.

En vez de hacer la masa con una base de bechamel, hemos aprovechado la textura de la calabaza asada -es importante que sea asada, ya que buscamos quitar agua y concentrar su sabor- para preparar estas croquetas.

Ingredientes

  • 1 taza grande de  calabaza asada
  • 1 cebolla  pequeña
  • 1 diente de ajo
  • Unas hojas de albahaca picada
  • 40 gr. de nueces
  • 4 mitades de tomate seco hidratado
  • Sal del Himalaya
  • Pimienta negra

Para el rebozado

  • 3 o 4 cucharadas de harina de garbanzo, arroz…
  • 1 cucharadita de vinagre de manzana
  • Una pizca de cúrcuma
  • Sal
  • Agua
  • Semillas de sésamo molido para rebozar
  • Aceite de oliva virgen extra para freír

Preparación

Lo primero es asar la calabaza. Partida por la mitad, quitamos las pepitas, colocamos bocabajo en el horno, y a 200 grados en unos 45 minutos, dependiendo del tamaño, estará. Para hacer la masa vamos a chafarla con el tenedor, así que si está bien hecha debería deshacerse sin problemas. Tenemos que conseguir una pasta cremosa y homogénea.

Picamos la cebolla, el ajo y las nueces, y los ponemos a pochar con media cucharada de aceite y media de agua. Se añade a esta mezcla la masa hecha con la calabaza, el tomate seco picado y las hojas de albahaca fresca, también picadas. Un truco para que la albahaca mantenga su color verde es pasar sólo una vez el cuchillo al cortarlas, para retardar así su oxidación.

Cuando la mezcla esté fría, con dos cucharas se van haciendo las  croquetas del tamaño deseado. También se les puede dar forma con una manga pastelera, si la tenemos.

Para el rebozado, simplemente hay que mezclar los ingredientes (harina de garbanzo, vinagre, agua y especias) y pasar las croquetas por esta masa. Después las pasamos por el sésamo molido.

Freímos unos minutos en abundante aceite caliente, pero sin que llegue a ahumar, hasta que queden doradas por fuera -tampoco cogerán mucho color-. Al sacarlas, las dejamos sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite.

Buen provecho!

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